El café de las mañanas no es el mismo

Durante estos días de encierro obligado, hay muchísimas cosas que echo de menos, algunos detalles insignificantes ahora son importantes, acciones cotidianas como llevar a mi hijo a la guardería antes de ir a trabajar, pasear con mi mujer hasta la tienda o comprar ese primer (o segundo) café del día en cualquiera de las cafeterías.

En casa tengo la típica cafetera de cápsulas, y sí, me ayuda a despertar cuando comienzo la jornada laboral, pero lógicamente no es lo mismo que el que te tomas en el bar o la cafetería o el que pides para llevar.

Desde aquí mi pequeño homenaje a todas las cafeterías y al sector de la hostelería, que se ha visto forzado a parar la actividad, con todo lo que ello supone.

En Reus hay lugares que son emblemáticos para tomarse un café, o para pedirlo para llevar, en el Mercadal encontramos la Farggi, con un personal que destaca por su amabilidad y atención, pero también por la calidad de ese café que te puedes tomar a primera hora, en formato grande para llevar y que te carga las pilas…

Luego, a media mañana vamos a ver a nuestros vecinos en la tienda, una cafetería Ibericus, con todo un personal comprometido al 100% en ofrecer el mejor de los servicios, con ese cafelito y croissant que no se lo salta nadie, y si el día está siendo duro, te lo pides relleno de jamón para darte un capricho y superar así cualquier obstáculo.

La vida está hecha de detalles, y esos detalles tienen que apreciarse, y en mi opinión ese día a día, que a veces parecía pasar sin más, ahora se ve lleno de matices.

Volver a tomarse esos cafés, será sin lugar a dudas el mejor indicio de que todo esto que estamos viviendo ya habrá finalizado y estaremos entonces, un poco más cerca, de vislumbrarlo como una anécdota del pasado, porque ahora desde luego el café de las mañanas no es el mismo.

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