El mundo ha cambiado (está cambiando)

El primer día en el que trabaje fuera de casa tengo claro que voy a aprovechar para hacer cosas distintas a las que hacía antes, ya que tenemos que adaptarnos a una nueva situación, voy a darme el capricho de darle un par de detalles al tema.

Para comenzar lo de la mascarilla obligatoria, voy a buscar la manera de que esa mascarilla esté decorada (por supuesto intentaré que no deje de cumplir su función de proteger), porque el mundo ya es suficientemente serio.

Otro punto es que pienso ir por la calle escuchando música, me llevaré mis airpods y andando… la idea es estar eufórico, dar de mí la mejor versión y para ello me echará una mano (como casi siempre) mi apreciado arte acústico.

Ya no os digo lo de bailar a lo Billy Eliot por ahí, porque a parte de que el resto me miraría un poco raro, a lo mejor me llevan a terapia, pero sí, creo que hay motivos para que nos tomemos las cosas de un modo distinto a como lo solíamos hacer hasta ahora.

Como ya comenté en otras ocasiones, esto ha detenido un reloj que pasaba las agujas demasiado rápido, que nos abocaba a una vida vertiginosa, y con esta lección hemos aprendido (por lo menos yo) que hay que hacer que todo vaya más pausado, «piano piano», que no hay que dejar de hacer algo porque pensemos que no somos suficientemente buenos (de ahí que haya vuelto a tocar la guitarra 10 años después…) o no atreverse a vivir del momento, a que es necesario mosquearse menos por tonterías y sonreír más.

Y por supuesto a apreciar a las personas que te rodean, a las que siempre han estado y están ahí, y a por supuesto y porque no, a las que han estado.

Hoy el mundo ha cambiado, nosotros hemos cambiado, todo está cambiando, y el futuro y como lo enfoquemos solamente dependerá de cada uno de nosotros, y por mi parte, mi pequeño granito de arena será, como no podía ser de otro modo, en forma de actitud.

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