¿Es el fin del mundo tal y como lo conocemos?

Sim City es un videojuego muy interesante al que solía jugar en mi adolescencia, básicamente se trataba de crear una ciudad y a partir de ahí hacerla crecer, marcabas temas como impuestos, edificaciones y demás y jugando a ser un Dios, podías de golpe crear una invasión alienígena, una guerra o incluso una epidemia y ver el resultado.

Jamás en mis 38 años de vida había imaginado que esto podía ser una posibilidad real, ni tan siquiera cuando enfermedades tan potentes como el ébola hicieron acto de presencia, pensando siempre en que eran males que no tenían porque afectar al primer mundo, como si se tratara de algo que no nos afectase.

Con el Covid-19 lo que ha ocurrido es que se nos ha ido de las manos, tal vez porque los efectos no parecían ser tan destructivos, ya que existe un cierto porcentaje de altas, pero sí tiene un nivel de contagio enorme, como se ha podido constatar ya.

El “bicho” en cuestión parece ser letal para las personas con una cierta edad y los que tienen patologías previas, y si mal piensas comienzas a creer que es una conspiración gubernamental para literalmente cargarse a los que suponen un cierto gasto, y a estas alturas ya aparecen las predicciones de Nostradamus (a posteriori como siempre, por supuesto).

Estar confinados hasta el 25 de abril, que en principio es el tiempo mínimo que creo que estaremos (y si no ya me lo diréis…) no significará volver a nuestras vidas como si nada hubiera ocurrido.

No realizaremos un chasquido de dedos, como por arte de magia y volveremos a las calles como si ya estuviera arreglado todo, eso no será así, y creo que debemos ser conscientes, sobre todo porque nuestras costumbres como pueblo, marcadamente mediterráneo, suponen un cierto contacto con la gente, que ya no será igual a partir de ahora.

Evidentemente hay temas de los que no puedo hablar (no me gusta sacar conclusiones relacionadas con  sectores que no son el mío), pero sí os puedo hablar del retail y de las nuevas tecnologías como una revolución que al final se aplicará no por snobbismo, sino por necesidad.

De todas maneras, antes de que nos pongamos las manos a la cabeza y pensemos en un futuro distópico, pensemos que esta también puede ser la gran oportunidad de que mejoremos, no solamente como sociedad, en conjunto, sino también como personas..

 

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