Las personas tóxicas

No es fácil escribir este post, en parte porque puede resultar muy categórico, ir poniendo etiquetas a las personas, describiéndolas con el adjetivo de “tóxicas” es muy duro y un tanto desalentador, es como decir que hay personas buenas y malas.

El mundo está lleno de matices, no todo es blanco o negro, hay grises, claroscuros, puntos intermedios, etc.

Todos en algún momento de nuestra vida podemos resultar molestos, podemos encontrarnos con unas circunstancias que nos hagan comportarnos de una manera errónea, o sacar en nosotros un carácter que realmente no nos gusta.

A veces todo depende de la combinación de los diferentes factores, escenarios, roles, etc.

Sin ir más lejos un padre le estaba echando a una descomunal bronca a su hijo de unos 3 años porque no quería ponerse la bata delante del colegio, a base de gritos, si una persona normal se colapsa y ya no suele razonar, un niño de esa edad, que es de todo, menos racional, todavía menos.

En un hogar cualquiera, una pareja está a punto de estallar por cualquier tema, o en un puesto de trabajo un jefe se comporta como un tirano ante sus empleados, o entre compañeros de trabajo o en un colegio o instituto y situaciones de este tipo se repiten cada día en diferentes lugares.

Soy de los que piensa que las personas en sí no son tóxicas, y que se trata más bien de las diferentes circunstancias en las que se encuentren, tal vez la raíz del problema se encuentre en dejar que se llegue a un punto de no retorno, a ir aguantando, a no ser capaz de ver lo que está sucediendo.

Supongo que depende del carácter individual de las personas hay más o menos predisposición para que se produzcan esas situaciones, siempre indeseables, o tal vez eso que a cada uno de nosotros nos saca de quicio y que puede estar proyectándose en otro individuo o situación.

La misma persona, que es un villano, en un escenario distinto, con unas circunstancias totalmente diferentes, puede ser un héroe, todo depende de ese cúmulo, como decían los empíricos, cuando nacemos somos una tablilla sin escribir, a partir de ahí todo dependerá de lo que nos vayamos encontrando para ir avanzando en nuestro particular libro.

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