Mi error del sistema

Decía Albert Einstein que si quieres tener resultados distintos tienes que hacer cosas distintas, de todas maneras esa célebre cita no siempre es aplicable, porque en ocasiones lo ideal es seguir siendo prudente y no modificar demasiado todo el escenario.

No siempre querrás tener resultados distintos, sobre todo cuando estos resultados van a ser muy distintos de lo que pensabas que serían inicialmente.

Ojo, no estoy haciendo apología de la zona de confort ni mucho menos, pero es que a veces, si te sales de lo establecido puedes meter la pata hasta el fondo.

Un cruce de cables, o como a mí me gusta llamarlo un error del sistema, que ocurre muy de vez en cuando y que te puede impulsar a acciones de las que después te arrepientes.

Mi error del sistema más reciente me ha ocurrido durante el confinamiento, fue algo esporádico, ese pensamiento un lunes cualquiera a las 3:30 de la madrugada, como un impulso generado por un hechizo, como si se tratara de brujería, quien sabe, afectando a mi rincón más irracional a ese en el que no piensas demasiado antes de actuar.

Y minutos después ya estabas de nuevo soñando, aunque volvieras a soñar con lo mismo que te había despertado a esa misma hora, como un bucle, como si fuera una salida, una válvula de escape o un dejavú de algo que en realidad no ocurrió, señal de que tu cerebro estaba buscando de manera incansable algo que le alejara de todo lo que estaba sucediendo.

Qué mal lo hemos pasado durante la cuarentena de las narices, que hemos hecho para merecer esto y en qué momento de mi vida, nunca es el mejor momento para una pandemia, pero reconozco que en plena crisis existencial menos aún.

Sinceramente, tampoco ha sido para tanto, pero eso sí, el destino tiene esos golpes que hay que encajar de manera irremediable, ya sea para poder pasar página, para seguir adelante, o para reaccionar, continuar mejorando o madurando, según se mire.

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