¿Son sólo números?

El ser humano es cruel, despiadado, egoísta y sin escrúpulos, a lo largo de la historia lo ha ido demostrando, y a pesar de la bondad que reside en las personas a nivel individual, a veces en su conjunto se transforman en seres despreciables.

Disculpad por la brutal honestidad del post, pero es que llegados a este punto, cuando leo, escucho o veo noticias, me pongo realmente enfermo.

Es el tema del momento, que genera noticias de todo tipo y también bulos, fake news y estafas, pero no voy a profundizar en esto ahora.

Los titulares son contundentes: «España registra 691 fallecidos, la cifra más baja…» ¿perdonad?

Se habla de los enfermos y de los que están perdiendo la vida como si fueran «chupa chups en un problema de matemáticas», comprendo que los datos hay que contrastarlos, pero para que no parezca un ejercicio de macroeconomía o de la carrera de sociología, este tipo de afirmaciones me resultan excesivamente grotescas.

Hablar así de las víctimas, desde los medios de comunicación, es impartir auténticas lecciones de objetividad y redacción periodística, por supuesto, pero para el lector ese dato puede resultar muy macabro, sobre todo con la normalidad con la que últimamente se enuncia.

Tras esas 600, 700 ó casi 1000 personas, hay una vida, una historia, una familia que llora, y que no ha podido despedirse, hay quien dice que morirse sin estar acompañado es peor que el propio hecho de tener que morir, no les quito razón, pero aún peor es hacerlo sin que sea como uno quiere.

Si me dieran a elegir entre morir solo o acompañado (por supuesto, primero elegiría no morir…), en mi caso preferiría hacerlo solo, sin nadie, sin ninguno de mis seres queridos al lado, porque no querría ahondar en esa pena que es perderse en el confín del universo para siempre.

Evitaría así el gran dolor que sería ver sufrir a los tuyos por tí, decidiría escuchar una y otra vez mi playlist, especialmente escogida para la ocasión y así poder abandonar en paz este mundo.

Cada vez que oigamos el número de víctimas, pensemos que son personas, como tu, como yo, como nuestros familiares o amigos, no deshumanicemos también esta tragedia, como solemos hacer siempre y dediquemos cada día un minuto, aunque sea, a honrarlos.

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