Superficial vs Espiritual

Tiempos de reflexión, de depurar, de hacer autocrítica, de mirar hacia nosotros mismos para saber en qué mejorar, de intentar cambiar las cosas que hacíamos mal o no tan bien y darles un impulso.

El prisma con el que miraba todo, hasta ahora, ha cambiado, punto y aparte de una visión que tal vez era un «pelín» superficial y que se basaba en aspectos un tanto absurdos.

En cuestión de unos pocos meses me he dado cuenta de que realmente lo no material, lo intangible, lo que en ocasiones pasa como desapercibido, es sumamente más importante que lo banal o puramente superficial.

El calor de los tuyos, ese que a menudo sueles en cierto modo «menospreciar», porque siempre está ahí, debe ser tenido más en cuenta que nunca, son las personas que te quieren, que se preocupan por tí, a las que les importas.

Y tener personas así en tu mundo, sinceramente, no tiene precio, pero como es algo que ya tienes, parece como si les restaras el valor que en realidad tiene.

A todo el mundo le gusta esa capa que superficial que se aprecia en un primer momento, la belleza no deja de ser un envoltorio, la esencia real es lo que está en el interior.

Con los años todos mutamos por fuera, nadie se escapa, nadie está libre, somos perecederos, queramos o no, y no puedes resistirte al paso del tiempo por mucho que te esfuerces, pero la esencia, lo que somos de verdad, eso sí que permanece, y ese es nuestro auténtico valor.

En lo que somos, en qué hacemos y cómo lo hacemos, eso depende únicamente de nosotros, y las decisiones que tomamos para ser mejores como personas, en una sociedad que erróneamente nos induce a otro tipo de historias.

Este año mi reflexión personal es que todo lo material no me importa, no vale nada, hay que darle sentido a todo basándose en otros valores distintos, porque al final lo que te queda eres tu, como ser humano, no como cuerpo, sino como alma.

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.