Todo tiene solución

Hay cosas que en este tiempo me están haciendo pensar, replantearme absolutamente todo, como si ahora mismo la vida en general no fuera un verdadero caos.

La necesidad de tener que repetirme una y otra vez que esto no es lo definitivo, que nos encontramos en un punto transitorio, es quizá lo que está paralizando cualquier decisión a tomar… ahora mismo ninguna es válida!

Ni siquiera la gestión del tiempo, que con el teletrabajo parece que sobre por todos los lados, ese tiempo que deseo que vuele, y que pasa despacio, hoy por ejemplo que es domingo, no hay manera de que transcurra…

La percepción del mundo es algo distópica, pero sin ser ruinosa, esa especie de caos, que nunca sabes bien si es antes o después de la tormenta, ¿es lo mejor o lo peor lo que está por venir?

Esa incertidumbre es tremenda, en ocasiones insoportable, y por cosas que veo escritas en la red, hay quien ya ha perdido de alguna manera la cabeza, de manera igualmente transitoria o incluso algunos de forma irreversible.

Soñar con la normalidad absoluta es hacerlo con un imposible, nos guste o no, salir a la calle como cualquier otro día, como antes de todo esto, esa es la normalidad que no vamos a encontrar, y lo normal, por lo menos cuando salgamos no nos va a gustar.

Anhelaremos lo que hacíamos antes, pero también es cierto, que es una oportunidad indiscutible para que valoremos todo lo que teníamos, y que hemos perdido… la vida estaba pasando tan deprisa ante nuestros ojos que esto también ha servido para detener esas agujas del reloj por un momento, tomar aire y volver a continuar.

Y qué ocurrirá en un futuro es algo que es y seguirá siendo incierto, no lo sabremos, pero el aprendizaje de estos días sí que es un plus, un extra, un punto de esperanza, ya no seremos los mismos, no seremos los de antes, pero habremos tomado nota también de ello.

 

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